Increíble investigación sobre bebés y amor

Cuando miramos a un bebé, no podemos evitar pensar. ¿Qué sucede ahí dentro? ¿De dónde viene su personalidad? ¿Cómo se convierten en lo que son?

Como científico y padre reciente, me di cuenta de que los bebés nacen totalmente indefensos. Pero crecerán para ser amos del universo. ¿Cómo sucede eso?

Lo emocionante es que ahora tenemos nuevas formas de responder esas preguntas. Ahora sabemos que hasta los bebés más pequeños saben más y aprenden más de lo que creíamos posible.

QUINCE BEBÉS FILMADOS DURANTE UN AÑO | TREINTA Y SEIS CIENTÍFICOS RECONOCIDOS MUNDIALMENTE | REVELAN CÓMO EMPIEZA TODO

¿No es increíble que la respuesta a lo que significa ser humano yace en las criaturas más pequeñas y jóvenes? Cachetón. Nuestros bebés.


Nota: Este video ya tiene traducción al español. No olvides activar el Subtítulo / CC al español.

Ruth Feldman, Directora, Centro de Desarrollo de Neurociencia Social, IDC Herzliya, Israel, explica más a fondo.

La relación con nuestros padres es la experiencia más significativa. Tiene un gran impacto en el desarrollo y las experiencias del bebé.

Tenía 22 años cuando nació Estie, mi hija mayor. La pusieron en mi pecho, y creo que fue en ese momento que descubrí lo que significa amar.

Entonces, como científica, quería entender lo que pasa en el cerebro cuando nos enamoramos de nuestros bebés. ¿Cuál es la biología del vínculo afectivo?

A comienzos de los 90, no sabíamos cómo se desarrollaba ese vínculo entre la madre y el bebé.

En mi investigación, encontré varios artículos científicos que describían la importancia de la hormona oxitocina en el vínculo afectivo de los mamíferos. Y eso me abrió los ojos. Me pregunté si la oxitocina estaría involucrada en el vínculo afectivo que desarrollé con mis hijos.

En 2001, empezamos el primer estudio para evaluar el rol de la oxitocina en el vínculo padres e hijos. Fue una verdadera aventura. Reclutamos unas 80 madres y viajamos por todo el país para recoger las muestras durante el embarazo, y en el primer mes después del parto.

Y lo que descubrimos fue que los niveles de oxitocina en las madres se elevan en el embarazo, y se mantienen altos durante el embarazo y justo después del parto.


También descubrimos que cuando la madre y el bebé se tocan mucho, los niveles de oxitocina aumentan en ambos, y esto hace que quieras vincularte más con el bebé.El cerebro le da a la madre un sentido de gran recompensa. Cuanto mayor era el nivel de oxitocina de la madre, mayor era el vínculo con su bebé.

Pero siempre supe que esto era solo la mitad de la ecuación. Dame un beso. Comencé a preguntarme qué pasaba con los padres. 

Para el estudio siguiente, queríamos saber si hay un impacto en el nivel de oxitocina de los padres. Este es nuestro laboratorio. Les voy a pedir que escupan en estos tubos, cerca de un mililitro. Entonces reclutamos ochenta parejas. Y medimos la oxitocina en los padres, en los primeros meses, justo después del nacimiento del bebé.

Y los resultados, fueron impactantes. El nivel de oxitocina de las madres y de los padres era idéntico. Y esa fue una gran sorpresa.

Sabemos desde hace más de cien años que las madres reciben un aumento de oxitocina durante el embarazo, el parto, y la lactancia. ¿Cómo es que los padres reciben tanta oxitocina?

Descubrimos que cuanto más interactúas con tu bebé, y te ocupas, y lo cuidas, y lo bañas, y lo alimentas,  y participas como padre, más se activará tu sistema de oxitocina.

Y esto es increíble. La paternidad es biológica. Es tan profunda como la maternidad.

Todos sabemos que cuando un bebé llora de noche, suele ser la mamá la que lo escucha. Y quizá el papá se levante, lo cambie, pero es la madre la que no puede conciliar el sueño.

Al observar el cerebro de la mamá, descubrimos que el aumento de oxitocina en el nacimiento, activa una estructura muy primitiva. La amígdala. Esta es la amígdala. Está en ambos lados del cerebro. Nos pone en alerta. Nos hace preocuparnos por el bebé.

Y una vez que la amígdala de la madre se abre, se queda así para siempre, sin importar la edad de su hijo. Al observar el cerebro del papá, el panorama es diferente. Es un cuarto de lo que se observa en la mamá.

Pero no todas las familias tienen mamá.

En 2010, reclutamos a un grupo único de padres donde no había madre. Analizamos 48 parejas homosexuales, en una relación estable comprometida que habían tenido hijo por subrogación, y tenían al bebé desde su nacimiento.

Grabamos en video al bebé interactuando con sus padres en su hogar, y codificamos el video en un laboratorio. Además, medimos los niveles de oxitocina. Y escaneamos el cerebro de papá. Y cuando analizamos los resultados, recibimos una gran sorpresa.


Cuando los padres son los cuidadores primarios, su amígdala se activa al igual que en las madres. No teníamos idea de que descubriríamos eso.

El embarazo, el parto y la lactancia activan el cerebro materno. Pero también se activa en la misma medida con el cuidado comprometido. Así que no importa si eres el padre biológico o un padre comprometido. Es una elección. Es una elección ser el padre de un bebé.

Ed Tronick, profesor de psicología, Universidad de Massachusetts, EE. UU., explica más a fondo.

Entré al departamento de psicología de la Universidad de Harvard en 1968. En ese entonces, todos estudiaban ciencias duras. Percepción visual, aprendizaje, memoria. Pero yo estaba muy interesado en lo que pasaba entre las madres y sus bebés. Y eso nunca había sido estudiado antes.

De hecho, uno de mis profesores me puso la mano en el hombro y dijo: "Esto de la emoción no es lo que quieres hacer".

Y de alguna manera me resistí porque quería saber si el bebé nace preparado para relacionarse socialmente, o si el bebé es algo pasivo.

Esto me llevó a desarrollar el experimento del rostro inmóvil. Teníamos madres jugando con bebés de tres, cuatro, cinco meses de edad.

Y cuando el bebé se emocionaba mucho, la madre se emocionaba mucho. Luego le pedíamos a las madres que no respondieran por dos minutos para ver qué hacía el bebé. Los bebés notaban inmediatamente que la madre no respondía como solía hacerlo. Le sonreían. Eventualmente, los bebés lloraban. Pero seguían intentando volver a la relación.

Quedó demostrado que los bebés nacen con la capacidad de interactuar socialmente. Es algo que es innato y es crítico para nosotros. Y si una relación se interrumpe, tiene un efecto emocional muy poderoso tanto en el bebé como en el adulto.

El estrés es inevitable. No puedes evitarlo. Entonces, ¿una buena relación entre el padre y el bebé ayuda al bebé a sobrellevar el estrés?

Hemos creado una nueva forma de usar el experimento del rostro inmóvil donde observamos la cantidad de estrés que experimenta el bebé. Entonces tomaremos varias medidas tuyas y de tu bebé.

Lo primero que hacemos es tomar una muestra de la saliva del bebé y analizamos el nivel de la hormona del estrés llamada cortisol. Cuanto más alto es el nivel de cortisol, mayor es el nivel de estrés para el bebé.


El experimento del rostro inmóvil nos ayuda a observar qué sucede en las interacciones regulares entre la madre y el bebé. Lo que podemos observar es que están jugando, están bailando coordinados.

En cuanto comenzamos, el bebé nota que algo cambió. Lo sabe de inmediato. El bebé intenta provocar una respuesta. Puede empezar a molestarse, incluso llorar, cuando ella no responde. Se queja mucho. Pero eventualmente, se llevan las manos a la boca y se consuelan.

La madre y el bebé no tardan en descubrir distintas maneras de reconectarse después del estrés del experimento del rostro inmóvil. Me atrapaste. Y eso es muy importante para el bebé. Significa que el bebé puede confiar en que esta persona arreglará o reparará lo que haya salido mal en su interacción.

Cuando analizamos los niveles de cortisol durante el experimento, observamos que cuando un bebé tiene una experiencia positiva con sus padres, el bebé está menos estresado durante la cara inmóvil y exhibe niveles más bajos de la hormona del estrés cortisol.

Es un hallazgo bastante asombroso y habla del efecto de la crianza sobre cómo el bebé lidiará con el mundo. ¿Qué pasa? Todos los padres se esfuerzan por descubrir qué necesita su bebé.

Pero si siguen intentando, encontrarán las respuestas. Confíen en lo que les dice su bebé que necesita, y confíen en sus propios instintos sobre cómo responder.

Así es cómo ustedes dos se enamoran.

Anne Rifkin-Graboi, Jefa de Investigación de la Infancia y la Primera Infancia, NIE, NTU, Singapur, explica más a fondo.

Como madre, me enfrento a dilemas constantes a diario. Quiero que ellos sean aventureros y valientes, pero también quiero que estén a salvo. Son las verdaderas decisiones.

Me pregunto, ¿qué impacto pueden tener estas decisiones sobre la crianza en el desarrollo del bebé?

El cerebro de un recién nacido se desarrolla bastante rápido. Quería diseñar un estudio que nos permitiera demostrar si la crianza afecta al cerebro del bebé durante este período particular de la vida.

Cuando comenzamos a analizar esto, a mi saber, no había mucha información sobre diferencias en la crianza y el cerebro del bebé. Así que necesitábamos tomografías de cerebros de bebés recién nacidos, antes de que experimentaran cualquier estilo de crianza.

Y afortunadamente tuvimos la gran oportunidad de aprovechar un estudio mucho mayor el estudio llamado "GUSTO" (crecer en Singapur hacia resultados saludables).

En este estudio, estos bebés ya habían sido escaneados en las primeras semanas de vida. Teníamos una referencia sobre su desarrollo cerebral. Teníamos que hacer un seguimiento durante seis meses, luego hacemos otra tomografía y también observamos las diferencias en el estilo de crianza.

Trajimos a las mamás y sus bebés cuando tenían seis meses de edad, y observamos la conducta parental en el laboratorio. Lo que estoy analizando es cuan atento y receptivo es un padre frente a las señales del bebé.

Tuvimos 20 bebés, y evaluamos el comportamiento de la madre usando un sistema de tarjetas descriptivas. ¿Responden a lo que está haciendo el bebé?

Si el bebé está buscando algo, ¿la madre deja que el bebé elija o ella lo elige?

Estas interacciones son muy pequeñas,y a veces son muy rápidas. Pero con el tiempo, se suman para completar una imagen de cómo es la relación.

Habíamos buscado diferencias en el estilo de crianza. Ahora queríamos saber cómo estos tipos de crianza afectan áreas del cerebro del bebé.

Y para lograrlo, tuvimos que realizar otra resonancia magnética en los  ebés a sus seis meses. Es muy difícil escanear un bebé. Porque para un escaneo exitoso debes quedarte quieto. Y eso no es algo natural en los bebés. Para que sea más fácil, los bebés son alimentados antes así se duermen.

Fui a ver a mi colega Anqi Qiu, una experta en imágenes neuronales, cuyo equipo procesó los datos. Estaba muy ansiosa por saber lo que había descubierto.

Esta es la imagen estructural. Y ahora puedes ver que aparecen puntos rojos. Ahí está el hipocampo. Este es solo un bebé, ¿verdad? Sí, lo es. Pero si observamos todas las tomografías que tenemos, son individuales, pero tienen un patrón muy similar. Esto fue realmente increíble.

El hipocampo, esta área hacia el centro del cerebro, difería según el estilo de crianza. En los bebés que habían recibido cuidados menos receptivos, sus hipocampos eran un poco más grandes.

Fue sorprendente, porque el hipocampo es muy importante en el aprendizaje y en cómo manejar la angustia. Esto sugiere que los bebés tenían que manejar su propio estrés, porque no recibían tanto apoyo de sus padres.

Incluso a los seis meses, estas diferencias cotidianas en la crianza estaban relacionadas con diferencias observables en la estructura del cerebro del infante. A mi saber, esa fue la primera vez que un grupo notaba algo así.

Cuando un padre es atento y receptivo, el bebé aprende que el mundo es un lugar seguro, y eso les da tiempo libre para explorar su entorno. Cuando un bebé no recibe las mismas señales del padre, el bebé debe priorizar pensar en su seguridad y comodidad en lugar de ponerse a explorar.

Nunca diría que cuidar a nuestros hijos es fácil. Nadie lo hace a la perfección.

Lo importante es que la experiencia general que recibe el niño sea de cuidado atento y receptivo. Y creo, que para los padres, eso es reconfortante.

En el próximo episodio...

Los bebés son el mayor misterio. Son mucho más complejos de lo que creíamos. ¿Cómo aprenden a hablar? ¿Por qué duermen tanto?

¿Cómo es que los bebés aprenden a gatear y qué aprenden cuando gatean por el mundo? Uno de los mayores misterios es, ¿qué se siente ser un bebé?

Fuente: Netflix. Subtítulos: Daniela Nelbone.

Publicar un comentario

0 Comentarios