¿Por qué deberías leer "Cien años de soledad"?

Un día, en 1965, cuando manejaba hacia Acapulco de vacaciones con su familia, el periodista colombiano Gabriel García Márquez, abruptamente dio media vuelta con su coche, pidió a su mujer que cuidara las finanzas de la familia los próximos meses, y volvió a casa.

El comienzo de un nuevo libro vino a él súbitamente: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo".


Nota: Este video ya tiene traducción al español. No olvides activar el Subtítulo / CC al español.

En los 18 meses siguientes, aquellas palabras hicieron florecer "Cien años de soledad", una novela que llevaría la literatura latinoamericana a la vanguardia del imaginario popular, y que le valdría a García Márquez el Premio Nobel de Literatura de 1982.

¿Qué hace esta novela tan extraordinaria?

La novela cuenta las fortunas e infortunios de siete generaciones de la familia Buendía.

Con su prosa elaborada y detallista, su gran variedad de personajes, y su narrativa enmarañada, "Cien años de soledad" no es un libro fácil de leer. Pero es muy gratificante, con una variedad épica de romances intensos, guerras civiles, intrigas políticas, aventureros trotamundos y más personajes llamados Aureliano de los que te puedas imaginar.

Pero no es un mero drama histórico. "Cien años de soledad" es uno de los ejemplos más famosos del género literario conocido como realismo mágico.

En él, los hechos y poderes sobrenaturales se describen con un tono realista y objetivo, mientras los hechos reales de la vida y la historia humana se revelan llenos de absurdos fantásticos.

Los fenómenos surrealistas que ocurren en el pueblo ficticio de Macondo se mezclan con los hechos que ocurren en el país real de Colombia. Todo empieza con un estado mítico de aislamiento, que es gradualmente expuesto al mundo externo, y pasa por múltiples calamidades.

Con el pasar de los años, los personajes envejecen y mueren, y vuelven como fantasmas, o reencarnados en la siguiente generación.


Cuando llega a la ciudad una empresa de frutas estadounidense, llega también un mecánico romántico, siempre rodeado de mariposas amarillas. Una joven mujer empieza a flotar.

Si bien la novela evoluciona a través de generaciones, el tiempo pasa de forma cíclica. Muchos personajes tienen nombres y características de sus antepasados, cuyos errores ellos siempre repiten.

Extrañas profecías y visitas de gitanos misteriosos dan lugar a batallas y fusilamientos de repetidas guerras civiles.

La empresa de frutas abre una plantación cerca del pueblo y termina masacrando miles de trabajadores en huelga, en alusión a la verdadera "Masacre de las bananeras", de 1928.

Combinado con el realismo mágico de la novela, esto produce una percepción de la historia como una espiral descendente de la cual los personajes no consiguen escapar. Abajo de esta magia, se presenta el modelo histórico colombiano y latinoamericano desde la era colonial en adelante.

Esta es una historia que el autor conoce bien. García Márquez creció en una Colombia dividida por los conflictos civiles entre los partidos liberal y conservador. Él también vivió en el México autocrático e hizo la cobertura periodística del golpe de estado venezolano de 1958.

Pero tal vez sus abuelos maternos hayan sido sus mayores influencias. Nicolás Ricardo Márquez fue un veterano condecorado de la Guerra de los Mil Días, cuyos relatos de la revuelta contra el gobierno conservador colombiano inclinaron a Gabriel García Márquez para el lado socialista.

En tanto, la superstición omnipresente de Doña Tranquilina Iguarán Cotes se tornó la base del estilo de “Cien años de soledad”. La pequeña casa de los abuelos, en Aracataca, donde el autor pasó su infancia, fue su mayor inspiración para Macondo.

Con “Cien años de soledad”, Gabriel García Márquez encontró una forma única de capturar la singular historia de América Latina. Fue capaz de retratar la extraña realidad de una sociedad poscolonial, forzada a revivir las tragedias del pasado.

A pesar de todas las fatalidades, la novela todavía trae esperanza. En el discurso del Nobel, García Márquez retrató la larga historia latinoamericana, marcada por conflictos civiles y grandes desigualdades.

Pero terminó el discurso afirmando que era posible construir un mundo mejor: "Donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la Tierra".

Transcripción proporcionada por TED-Ed. Traductor: Elisa Santos. Revisor: Ciro Gomez.

Publicar un comentario

0 Comentarios